lunes, 4 de septiembre de 2017

El sueño de Popeye.

Por Pablo Iturbe Sanz

¿Quién no ha visto alguna vez los dibujos animados de aquel valiente marinero llamado Popeye? Nos puede pillar un poco más lejos por la edad (ya seamos más jóvenes o más mayores), pero seguro que a todos nos suena de dónde sacaba su prodigiosa fuerza este peculiar personaje: de las espinacas. Pues bien, científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison y de la Universidad del Estado de Arkansas (Estados Unidos) se han tomado muy en serio este poder de las espinacas. Han conseguido convertir hojas de esta planta en un tejido muy similar al tejido cardiaco (¡incluso han conseguido que lata!).

Fuente de la imagen 1 y 2


En la actualidad, la demanda de órganos y tejidos para trasplantes es muy superior a la disponibilidad de estos. Hay más de 100.000 pacientes en la lista para trasplantes en Estados Unidos (y 4.500 en España). Se calcula que 22 de estas personas mueren al día por no haber recibido un órgano. Uno de los campos en medicina que ha experimentado un mayor desarrollo para poder cubrir este problema ha sido la ingeniería de tejidos. Gracias a ella se han conseguido crear en el laboratorio prototipos de órganos, que pueden ser funcionales en pacientes que necesitan un trasplante. Aun así, estos avances todavía no se han podido llevar a cabo a un nivel clínico. Todavía no se ha conseguido crear una red vascular artificial para poder nutrir y dar oxígeno a las células que forman este órgano artificial. Solamente se han conseguido crear órganos muy simples y pequeños (como es el caso de la oreja creada a partir de tejido animal por científicos del Hospital de Massachusetts: http://www.bbc.com/mundo/noticias). Pero gracias al avance conseguido con las hojas de espinaca este problema puede ser superado.
El sistema vascular en los mamíferos se caracteriza por estar compuesto por una complicada red de “tuberías”, que se encargan de llevar los nutrientes y el oxígeno a todas las células del cuerpo. Está compuesto por venas, vénulas, arterias, arteriolas y capilares. Las plantas también tienen un sistema vascular para transportar nutrientes, que se compone de floema y xilema. Como ya se ha mencionado, el sistema vascular humano es muy difícil de reproducir, pero estos investigadores creen que han dado con la solución. Han observado que los sistemas vasculares de plantas y mamíferos tienen grandes similitudes. Aprovechándose de esto han creado un sistema vascular sencillo con las hojas de espinaca. Para ello, lo primero que hicieron fue eliminar todas las células de la hoja con un potente detergente. Así, se quedaron solo con una estructura translúcida que está compuesta de celulosa (que no produce rechazo en los humanos).


Después cultivaron células musculares cardiacas en su interior y comprobaron que éstas eran capaces de latir y sobrevivir hasta tres semanas. Para comprobar si la circulación de glóbulos rojos por el interior de estos conductos era viable, diseñaron unas microesferas que los emulaban. Y, efectivamente, fueron capaces de fluir por la estructura de celulosa.


El siguiente paso es comprobar que estas estructuras pueden ser utilizadas en trasplantes y que no producen ningún rechazo por parte del paciente. Aun así, con estos prometedores resultados, los investigadores son muy optimistas. Ya se han empezado a estudiar otras posibilidades para obtener diferentes tejidos (como por ejemplo el brócoli, para emular el tejido esponjoso pulmonar). Así, parece ser que las plantas nos ofrecen algo más que alimento, bienestar y una fuente de oxígeno… ¡puede que lleguen a salvar la vida a números pacientes!

Entrada basada en este artículo y vídeo explicativo
               

1 comentario:

  1. Sorprendente lo que se puede llegar a hacer con la verdura. Cuidemos la naturaleza porque en ella está nuestra salvación. Muy bien explicado!!!!

    ResponderEliminar