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martes, 3 de octubre de 2017

El porqué de los ojos rasgados

Por Adrián Merino Salomón

¿Por qué muchas poblaciones Asiáticas poseen los ojos rasgados? Seguro que alguna vez te lo preguntado al ver a una persona con estos rasgos. Pero, ¿cuál es su explicación y finalidad? Voy a contarte su origen y su explicación biológica.

Los humanos, como organismos homeotermos, mantenemos constante la temperatura corporal dentro de ciertos límites. Ante cambios climáticos que supongan variaciones extremas de la temperatura ambiente, reaccionamos mediante diversos procesos tanto culturales, como anatómicos y fisiológicos. Ello está encaminado a mantener invariable nuestra temperatura interna. La persistencia e intensidad de estos cambios ambientales ocasiona que las respuestas adaptativas sean reversibles o definitivas, una vez superada la respuesta cultural.

Frente a las temperaturas frías, existen diversos procesos de producción de calor: el incremento de la actividad metabólica, el temblar o la vasoconstricción de los capilares de la superficie de la piel, conservando mejor el calor corporal. Como respuesta cultural se puede realizar una alimentación rica en calorías o una adaptación cultural (vestido, calefacción). Alguna de las adaptaciones irreversibles al frío que han sufrido las poblaciones humanas es, por ejemplo, un cambio en la altura y complexión del cuerpo en las poblaciones Nórdicas.

Otra de las adaptaciones al frío es la denominada cara mongoloide, siendo esta la denominación del conjunto de cambios en los rasgos faciales característicos de las poblaciones asiáticas. Su origen se remonta a cuando Homo sapiens salió de África y pobló Asia, instalándose en este continente durante la última glaciación. Por ello esos pobladores se tuvieron que adaptar al frío dominante. Las poblaciones descendientes aun conservan estas adquisiciones morfológicas como la cara mongoloide.



La cara mongoloide se caracteriza por una modificación en la forma de la cara, permitiendo la generación de una capa adiposa y una reducción de la prominencia nasal. El cambio más característico es el denominado ojo mongoloide u ojo rasgado. Se caracteriza por un repliegue epidérmico que llega a cubrir el borde del párpado, ocultando parte de las pestañas, que parecen falsamente más cortas. Este repliegue va acompañado de un paquete adiposo subcutáneo, bajo la piel del párpado, dando la impresión de que los párpados estén hinchados. Otra de las características del ojo de los mongoloides es la brida mongoloide, que es una extensión de la piel que protege del frío al lagrimal.

La cara mongoloide es solo un ejemplo de las adaptaciones evolutivas de los seres humanos al ambiente externo, permitiéndonos colonizar toda la tierra dando lugar también a la gran diversidad geográfica del Homo sapiens en la actualidad.

martes, 23 de mayo de 2017

Wallace conoció al rajá Brooke... ¡Igual que Sandokán!

Por Diego García

"Investigar es ver lo que todo el mundo ya ha visto y pensar lo que nadie ha pensado todavía." - Albert Szent-Györgyi

Alfred Russel Wallace descubrió al mismo tiempo que Charles Darwin, y de forma independiente, la teoría de la evolución. Y eso a pesar de que no se conocieron más que brevemente y nunca discutieron sus teorías. Aun así, llegaron a conclusiones muy parecidas. Pero… ¿conocías a Wallace?
Al igual que Darwin, Wallace también viajó mucho. Primero fue al Amazonas (1848-1852), donde la suerte no le sonrió. En el viaje de vuelta su barco naufragó. ¡Perdió todos los animales que transportaba y sus escritos! Luego, en 1854, viajó a Indonesia, Java, Bali, etc. por influencia del rajá de Borneo, James Brooke. Brooke, enemigo acérrimo de Sandokán, es descrito en el libro de Emilio Salgari como “el exterminador de piratas”.

Wikimedia commons. La Línea de Wallace que representa la división 
entre la fauna y flora asiáticas de las australasiáticas.

En Borneo, en 1858, durante uno de sus delirios por malaria recordó lo que había leído en un artículo de 1798 y tuvo una gran idea. La puso por escrito y se la envió a Lyell a través de Darwin ¡Esa idea era muy parecida a las de Darwin sobre la evolución! Vaya cara se le debió quedar a Darwin al ver que se le habían adelantado… Aun así, Darwin remitió la carta de Wallace a Lyell y también adjuntó un librito que él había escrito en 1844, pero que había mantenido en secreto. Ante el problema de qué publicar primero, Lyell y Hooker decidieron presentar los resultados a la vez pero, eso sí, pusieron el libro de Darwin por delante del artículo de Wallace.
Darwin llevaba 20 años escribiendo sus ideas sobre evolución, mientras que Wallace en “dos días” escribió una serie de ideas que envió a Darwin. Esto, como vimos en una entrada anterior, motivó a Darwin a terminar de escribir El origen de las especies. Sin Wallace, Darwin probablemente no habría publicado sus ideas cuando lo hizo (1859). ¡Quién sabe si incluso no las hubiera publicado nunca! …


Basado en la charla El origen del origen del Dr. Fernando Pardos Martínez.

domingo, 21 de mayo de 2017

El susto de Darwin.

Por Diego García

“En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de una sola persona.” – Galileo Galilei

Hablemos de Charles Darwin. Le conoces, ¿no? Seguramente te suene por la teoría de la evolución, o por su libro El origen de la especies. Probablemente sepas de sus estudios con los pinzones o de su viaje en el barco Beagle. Pero… ¿qué más sabes de él? Déjame que te cuente.
Tras el viaje con el Beagle, en Londres en 1836, Darwin ya tenía cierto prestigio entre los científicos por la cantidad de animales que enviaba. Allí escribió algunos artículos y entabló amistad con Charles Lyell y Joseph Dalton Hooker. En 1838 leyó un artículo de 1798 que decía que las poblaciones se mantienen estables y que solo los más fuertes sobreviven. Darwin, pensando, concluyó que no son los más fuertes los que sobreviven, sino los que hacen las cosas mejor: el que más corre, el que se camufla mejor, etc. Sin embargo, hasta 1844 no acabó de escribir un libro, que tituló Ensayo, en el que presentaba algunas de las ideas que luego desarrolló en El origen de las especies. Pero no lo publica, ¡lo guarda!
En 1858, recibió de Alfred Russel Wallace  una carta y un artículo. En él, Wallace “pisaba” las ideas que había escrito en su Ensayo… Después de 20 años de trabajo ¡se le iban a adelantar! Aun así, Darwin remitió el artículo a Lyell, como pedía Wallace, pero también mandó su Ensayo. Al mismo tiempo, Darwin se apartó de la vida social porque dos de sus hijos enfermaron gravemente. De hecho, el menor acabó muriendo.
Ante la inactividad de Darwin, sus amigos Lyell y Hooker decidieron exponer los resultados de ambos, eso sí, mostrando el libro de Darwin primero, respetando el orden en el que se había escrito pero sin quitar mérito a Wallace. 


Wikimedia commons. Ambas caras de la medalla entregada a Wallace en 1908 en la Sociedad Linneana por la celebración del 50 aniversario de la presentación de los artículos de Darwin y Wallace sobre selección natural. Arriba se muestra a Darwin y abajo, a Wallace.

Después de ese susto, ahora sí, Darwin escribió en apenas unos meses El origen de las especies.

Basado en la charla El origen del origen del Dr. Fernando Pardos Martínez.