miércoles, 9 de agosto de 2017

Telómeros: ¿Podremos ser inmortales?

Por I. R. Pardo

“El tiempo también pasa en tus células”

La multinacional Google ha lanzado una 
campaña de financiación millonaria para 
buscar formas de combatir el envejecimiento

¿Se puede alcanzar la inmortalidad? ¿Existe ese concepto a nivel biológico? ¿Qué papel juegan los telómeros? Para ello vamos a explicar primero lo que son los telómeros – ¡qué palabreja! –.  Visualizad un acantilado, golpeado incesantemente por las olas y aguantando como un machote. Sin embargo, finalmente, el tiempo acaba ganando la batalla y las rocas del acantilado caen sobre el mar. Así son nuestros telómeros, ¡estructuras moleculares siendo azotadas por el paso del tiempo y aguantando como unos campeones! Pero, antes de conocer cómo se degradan estos telómeros vamos a ver qué son exactamente. 

Los telómeros forman parte de los cromosomas que contienen nuestro ADN en el núcleo de las células. De hecho, su función es ¡Proteger el ADN! Pero, ¿por qué hay que proteger al ADN? El ADN es la huella de identidad de la célula y del organismo; algo así como el DNI de cada uno. Contiene todos los genes de cada ser vivo; es decir, toda la información (todas las instrucciones) de cómo estamos hechos. 

Para imaginarlo mejor, a nivel estructural, los cromosomas son los cordones de los zapatos, es decir, son hebras unidas entre sí, donde cada cromosoma es un cordón distinto. Sin embargo, ¿alguna vez os habéis fijado en el plástico protector en el extremo de los cordones? Da igual cómo te ates los cordones, que gracias a ese <<plastiquito>> siempre vas a encontrar el final del cordón y este cordón no se deshilachará. Así son precisamente los telómeros: son estructuras en los extremos de los cromosomas para evitar que la molécula de ADN se abra y se rompa. Además, también podría suceder que dos cromosomas se pegasen el uno al otro, como si te atas los cordones entre dos zapatos; ¿entonces cómo caminas?

Estaréis pensando, ¿qué tiene que ver todo este rollo con la inmortalidad? Resulta que cada vez que la célula se divide los telómeros se acortan. Entonces, al igual que con el acantilado, o los cordones de los zapatos, es solo cuestión de tiempo que los cromosomas se queden sin protección. ¿Y no hay manera de cambiar ese destino? Existe una proteína llamada <<telomerasa>> cuya función es volver a alargar estos telómeros y así evitar que la célula colapse. Sin embargo, por un lado, las células se dividen más rápido de lo que puede actuar la telomerasa; y por otro lado, la telomerasa también se hace <<mayor>>, y con el tiempo funciona peor.


 ¿Pero y si ayudásemos a esta telomerasa? Precisamente, aquí reside el concepto de inmortalidad en la biología, en la capacidad de las células de vivir y dividirse indefinidamente… ¿os suena de alguna enfermedad? ¡Exacto!: el cáncer. El cáncer se caracteriza por una aparición de masa de células en continua división porque, de una forma u otra, han conseguido reactivar la telomerasa –entre otras cosas –y ahora no hay quien las pare. Para ponernos en situación, si hay una actividad elevada de la telomerasa, aumenta el riesgo de aparición de tumores.

Beber agua no solo es bueno, sino que necesario. Sin embargo, ¿sabíais que uno podría morir si bebiese mucha, mucha agua? Aquí está la clave del misterio: En la dosis está el éxito. Recientemente, un grupo español ha descubierto que si la telomerasa se activa de manera transitoria, no solamente se incrementa la esperanza de vida en ratones y otros organismos, sino que se reduce el riesgo de aparición de tumores. Pensaréis que es contradictorio con lo dicho anteriormente, por eso vamos a pensarlo de otra manera. Tenemos dos poblaciones de células: las <<buenas>> o no-tumorales que se están volviendo viejas; y las tumorales que están deseando ocupar el lugar de las <<buenas>>. Ambas poblaciones están compitiendo por el mismo lugar o nicho dentro del cuerpo. Sin embargo, ¿y si les diéramos un poco de telomerasa a las células <<buenas>>? Efectivamente, ¡resistirían más esta competición! 

De izquierda a derecha: Una célula joven y sana tiene telómeros largos (1er cuadrante) 
que con el tiempo se acortan (2o cuadrante) hasta que la célula sin telómeros muere 
(3er cuadrante). Sin embargo, una célula inmortal, tiene la telomerasa muy activa y 
vive indefinidamente (4o cuadrante). Tomada de Frenoaltiempo.com

En definitiva, la telomerasa es una enzima muy poderosa e importante en la célula, cuya función principal es evitar que se degraden los cromosomas. Sin embargo, juega además un papel esencial en la progresión tumoral y el envejecimiento. Por tanto, encontrar una manera de regularla puede acercarnos un poco más a la lucha contra el cáncer y contra el envejecimiento. 

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